domingo 18 de septiembre de 2011

DÍAS DE ALU-CINE








Ha arrancado la 59 Edición del Zinemaldia con una gran afluencia de público a pesar de las inclemencias meteorológicas.
Anoche G.T., presentó su ópera prima ante la crítica, que la recibió entre vítores y gestos de incredulidad.
La misma deviene en un crisol de influencias y tendencias, a un ritmo trepidante, con una heterogénea banda sonora que va de Rafaela Carrá al Passenger de Iggy Pop.
La historia comienza, cual Airbag, cuando un equipo de fútbol de trogloditas del futuro, capitaneados por un investigador clon de Graham Coxon, con pelos revueltos y con un toque a lo Gallagher, celebran una despedida de soltero.
El conjunto se va recorriendo una serie de templos donde los monjes almacenan unos bebedizos que son dados a probar a todos, con el oculto propósito de convertirlos en Zombis.
Uno de los protagonistas, cámara en mano, intenta atrapar el alma y el proceso de transformación en muertos vivientes.
En el camino, topan con unas investigadoras suecas, que les indican dónde se encuentra el antídoto contra las mordeduras.
El film termina cuando los protagonistas han caído en las garras de la banda maldita, pero T., como en los clásicos del género, quita la tapa de la alcantarilla y los zombis asesinos van cayendo uno tras otro en la trampa.
Diálogos de película muda iraní en blanco y negro, a ratos dignos de los Monty Python con la histórica “¿Estás casada, o eres de Barakaldo o por ahí?”
La influencia del cine español de los setenta con el mito de Alfredo L. es notoria...
Síndrome de Estocolmo metido en un chupito de Baileys.
Imprescindible.
Seguimos en el mercado, soy un clásico. Un elixir mágico contra la crisis.
Si recuerdas algo, es que no estuviste allí...

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